EL VERDADERO PROBLEMA SOBRE EL ABORTO
Obvio cada quien tiene sus opiniones, a favor o en contra,
pero ese encontrón no es el verdadero problema, el asunto es que si con una ley
que prohíba el aborto dejarían de haber abortos, hasta tal vez yo me inclinaría
por esa opción que al final de cuentas cumple con el “no matarás”, pero, el
problema es que después de una ley prohibitiva, igual seguirían habiendo
mujeres que estén dispuestas a abortar debido a que un hijo es el mal recuerdo
de violencia sexual o porque simplemente no encaja en los propios planes, e
igualmente habrán -siempre habrán- médicos dispuestos a realizar el favor
profesional a cambio de dinero (considerando que no siempre un doctor es el
encargado de realizar el procedimiento). Así que como yo lo veo, si se despenalizaría
el aborto, al menos una cantidad menor de mujeres morirían por inadecuadas
intervenciones médicas, hechas a la sombra de la ilegalidad. Se sabe que es
terrible entender la decisión de privar de existencia a un alma nueva, a un
pequeño corazón latiendo y más aún si pensamos que a veces abortar implica
sacar al feto por partes, primero la cabeza, después un brazo arrancado, una
pierna y así hasta que no quede nada, es terrible, pero si una mujer está
dispuesta a sacrificar así la extensión de su propia alma, que sea ella misma
su verdugo conciencial, dejemos, por un
tema de salud pública que las personas decidan y sean responsables de sus
propias decisiones y que cada quien viva su propio cielo y su propio infierno.
Solo la Libertad nos hará conscientes del bien y del mal.