22 de agosto de 2013


EL VERDADERO PROBLEMA SOBRE EL ABORTO

Obvio cada quien tiene sus opiniones, a favor o en contra, pero ese encontrón no es el verdadero problema, el asunto es que si con una ley que prohíba el aborto dejarían de haber abortos, hasta tal vez yo me inclinaría por esa opción que al final de cuentas cumple con el “no matarás”, pero, el problema es que después de una ley prohibitiva, igual seguirían habiendo mujeres que estén dispuestas a abortar debido a que un hijo es el mal recuerdo de violencia sexual o porque simplemente no encaja en los propios planes, e igualmente habrán -siempre habrán- médicos dispuestos a realizar el favor profesional a cambio de dinero (considerando que no siempre un doctor es el encargado de realizar el procedimiento). Así que como yo lo veo, si se despenalizaría el aborto, al menos una cantidad menor de mujeres morirían por inadecuadas intervenciones médicas, hechas a la sombra de la ilegalidad. Se sabe que es terrible entender la decisión de privar de existencia a un alma nueva, a un pequeño corazón latiendo y más aún si pensamos que a veces abortar implica sacar al feto por partes, primero la cabeza, después un brazo arrancado, una pierna y así hasta que no quede nada, es terrible, pero si una mujer está dispuesta a sacrificar así la extensión de su propia alma, que sea ella misma su verdugo conciencial,  dejemos, por un tema de salud pública que las personas decidan y sean responsables de sus propias decisiones y que cada quien viva su propio cielo y su propio infierno. Solo la Libertad nos hará conscientes del bien y del mal.